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AZUCENA VILLAFLOR (1924-1977) SINIESTRO ASESINATO DE MADRES

El PERSONAJE: La vida de Azucena debería haber sido de lo más normal y anónimo, como la de millones de mujeres trabajadoras que, además, cuidan de la familia y la casa. El destino le impuso una dura prueba pues su hijo fue uno de los secuestrados por hombres de la dictadura militar.

Es entonces cuando demostró su fuerza fundando con otras mujeres la ASOCIACIÓN DE LAS MADRES DE LA PLAZA DE MAYO para hacer oir su voz con fuerza ante la "desaparición" de sus hijos. Poco imaginaban que el régimen no tendría ningún escrúpulo en acabar también con las madres.

BIOGRAFÍA: Azucena Villaflor nació en Avellaneda (Buenos Aires) el 7 de abril de 1.924. Sus padres eran demasiado jóvenes (15 años su madre Emma y 21 su padre Florentino) y de clase obrera.

Contrajo matrimonio en 1.949 con Pedro de Vicenti y tuvieron 4 hijos. Hasta ahí de lo más normal, pero el 24 de marzo de 1.976 se produjo el golpe militar en Argentina. Ocho meses más tarde, el 30 de noviembre su hijo Néstor y su novia fueron secuestrados. Entonces Azucena empezó a buscarlos por diversas institucionaes oficiales sin conseguir ningún resultado. Fue durante estas gestiones donde conoció a otras madres en la misma situación, proponiendo agruparse para tener más fuerza.

El 30 de abril de 1.977 se manifestaban por primera vez en la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada. La policía les dijo que no podían estar quietas, que circularan, así que decidieron dar vueltas a la plaza. Esto se convirtió en una costumbre todos los jueves por la tarde.

Es entonces cuando aparece en las reuniones un siniestro personaje, Alfredo Ignacio Astiz, joven de 24 años (rubio y con cara de àngel), y perteneciente al GT (Grupo de Tareas) 3.2.2 con base en la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), y que eran los encargados de secuestrar, "interrogar" y hacer desaparecer a los detenidos mediante los "vuelos de la muerte" (sedarlos y tirarlos vivos al mar desde aviones militares).

Astiz recibió la misión de infiltrarse en la ASOCIACIÓN MADRES DE LA PLAZA DE MAYO y, bajo el nombre de Gustavo y con la historia de que buscaba a un hermano, se ganó la confianza de las madres, que lo llamaban "el rubito".

El 10 de diciembre (Día Internacional de los Derechos Humanos) la madres consiguen publicar una lista de los desaparecidos en el diario LA NACIÓN. Es entonces cuando se decide terminar con los cabecillas de la Asociación que se reunían en la iglesia de Santa Cruz. El Grupo de Tareas 3.2.2 secuestró ese mismo día a las tres fundadoras de MADRES DE LA PLAZA DE MAYO: Azucena Villaflor, Esther Ballestrino de Careaga, María Ponce de Bianco, así como a las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y al resto de activistas. Astiz, siguiendo en su papel, fue abrazando en la iglesia a los que debían desaparecer.
Los doce miembros del grupo fueron torturados y asesinados por medio de un "vuelo de la muerte". No fue hasta el 8 de julio de 2.005 que se consiguió identificar unos restos humanos como los de Azucena Villaflor. Habían sido recogidos en diciembre de 1.977 en playas de Buenos Aires procedentes del mar.

Las cenizas de Azucena están depositadas en la Plaza de Mayo desde el 8 de diciembre de 2.005.
Foto nº 1: Dominio público (Wikimedia Commons)
Fotos nº 2 y 3: Licencia de documentación libre de GNU

Imágenes de las MADRES DE LA PLAZA DE MAYO:
De obijuankenodi (YouTube) De asentamientonomade (YouTube)

4 comentarios:

parapiti pora dijo...

saludos desde Paraguay,

ESTHER BALLESTRINO, TREINTA AÑOS DESPUÉS
(Luis Agüero Wagner*)

De amplia fama en Argentina por su heroica lucha entablada contra una de las más crueles dictaduras que conozca la historia, la instaurada por el “Proceso de reorganización Nacional” en Argentina con el golpe del 24 de marzo de 1976, curiosamente Esther Ballestrino de Careaga constituye una figura poco conocida en su país, el Paraguay, especialmente fuera del ámbito del febrerismo.
Esther fue una maestra, bioquímica y activista social paraguaya, y una de las fundadoras de la asociación de las Madres de Plaza de Mayo, dedicada a buscar a los "desaparecidos" durante la guerra sucia en Argentina, motivo por el cual fue secuestrada, torturada y asesinada. Nacida el 20 de enero de 1918, esta apasionada militante de las libertades civiles desde joven militó en la Concentración Revolucionaria Febrerista, movimiento anti-imperialista que acrisoló las reivindicaciones y ansias de superación surgidas en las trincheras de la guerra del Chaco en un programa socialista de liberación nacional. Maestra Normal y Doctora en Bioquímica y Farmacia tuvo intenso protagonismo en la lucha contra la dictadura militar de Higinio Morínigo, entre 1940 y 1947. En aquellos años aciagos, entre inimaginables dificultades, organizó el movimiento femenino del Paraguay y fue su primera secretaria General.
Muchos febreristas retirados a cuarteles de invierno, todavía recuerdan la pasión y el coraje con que Esther colaboró en defensa de las libertades democráticas durante la guerra civil desatada por la barbarie fascista del 13 de Enero de 1947, y que derivó en el alzamiento militar institucionalista de Concepción, en marzo del mismo año.
Los sobrevivientes cuentan emocionados que jamás negó refugio, en su modesta pero digna vivienda, a los compañeros de movimiento perseguidos, y con inusual valentía hasta su cocina cedió para escondite de pertrechos de las fuerzas democráticas. Perseguida por su apoyo a los revolucionarios institucionalistas de Concepción, en 1947 se refugió en Argentina, donde se casó con el también exiliado febrerista Raymundo Careaga y tuvo tres hijas. Raymundo había sido presidente de la federación de universitarios paraguayos durante la turbulenta primavera democrática, y compartía la pasión socialista con su esposa e hijas con igual fervor.
Después del golpe de Estado encabezado por Videla el 24 de marzo de 1976, Esther solicitó y obtuvo la condición de refugiada del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), pero su casa fue allanada varias veces.. El 13 de junio de 1977 secuestraron a Ana María, su hija menor que estaba embarazada de tres meses.
Ante el secuestro, Esther empezó a trabajar con los familiares de desaparecidos que, ante la falta de respuesta a sus reclamos, comienzan a reunirse en organismos, iglesias y en la Plaza de Mayo. Cuando Ana Maria, (actualmente directora del Instituto Espacio Memoria de la Gobernación de la Ciudad de Buenos Aires) fue liberada, fue nuevamente a la Plaza y las otras Madres le dijeron: Ahora se terminó tu búsqueda, encontraste a tu hija, pero ella les contestó: “No. Voy a seguir hasta que aparezcan todos”.
Esther fue detenida y desaparecida con otras dos compañeras el 8 de diciembre de 1977, y desde entonces se convirtió en un símbolo de la lucha por los Derechos Humanos en Argentina. Las tres mujeres y otras cinco personas, entre ellas las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, fueron secuestradas tras ser señaladas por el represor de la marina Alfredo Astiz, el 'ángel rubio de la muerte', quien se había infiltrado en el grupo que se reunía en la Iglesia de Santa Cruz de Buenos Aires, alegando que supuestamente tenía un hermano desaparecido. Fue llevada directamente al centro clandestino de detención ubicado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), bajo el control de la Marina Argentina, donde fue recluida en el sector denominado "Capucha". Allí permaneció aproximadamente 10 días, lapso durante el cual fue constantemente torturada, hasta que finalmente fueron "trasladadas" al aeropuerto militar, subidos sedados a un avión de la Marina y arrojadas al mar frente a la costa de Santa Teresita. La diplomacia de los Estados Unidos, al tanto de todo lo que sucedía de acuerdo a documentos, como en tantas ocasiones encubrió con indiferencia los hechos en gesto de velada aprobación (Document Number 1978BUENOS02346 / Fm Amembassy Buenos Aires To Secstate WashDc5127).
El motivo de esta memoria es sencillamente descubrirla ante sus compatriotas a treinta años de su desaparición, en ocasión de la visita que sus descendientes realizan al país en estos días, sobre todo al cabo de tantos años de silencio en un ambiente como el paraguayo, donde en su momento hasta represores de la talla de Jorge Rafael Videla fueron acreedores de panegíricos desde editoriales de la prensa escrita.

*escritor paraguayo/ ataquedigital@aventura.com.py

Maquetas Diego/Military History dijo...

Interesantísimo artículo, y gracias por su interés

juanaugustocalas dijo...

hoy,29 de Mayo, se me ocurrió lo que sigue, con mi mayor respeto a una luchadora.

ESTOY DE VUELTA ( Azucena Villaflor )


Cayo del cielo?
De donde vino?
Cual fue el motivo?
Y me quemó!

Nunca se supo
Cual fue el camino
Como es que vino
Me fulminó!

Brillaba el cielo
Rajó la tierra
Cavó profundo
Me sepultó!

Vino una noche
Que se hizo día
La luna misma
Certificó!

Lo vi como ángel
Un ángel rubio
Como un soldado
Del creador

Puso sus manos
Junto a las mías
Por largo tiempo
Me acompañó

Poquito a poco
Se hizo mi amigo
Estuvo cerca
De mi dolor





Creí en sus dichos
Que eran los míos
Y con mis penas
También lloró

Y en corto tiempo
Supo de todos
Y junto a todos
También marchó

El quinto día
De la semana
Fue nuestro emblema
Con los pañuelos nos señaló

De uno en uno
Fuimos partiendo
Se acrecentaba
Nuestro dolor

Fue un día triste
Cuando supimos
Que ese Hijo e puta
Nos traicionó

Que estuvo cerca
Para marcarnos
Y a los milicos
Nos entregó

El mar no quiso
Lavar sus manos
Ensangrentadas
De la traición


El río quiso
Lavar mi sangre
Por que a ese río
Nos arrojó

Mis huesos quedan
Lo están buscando
Para vengarse
De este ladrón

Que robó mis hijos
Quiso callarme
Estoy de vuelta
No habrá perdón





Homenaje a la Madre AZUCENA VILLAFLOR.



juanaugustocalas

samira dijo...

me encanta y me servira para la escuela